Pájaros
Creo que me he perdido. La luz de la habitación se esconde bajo la cama. Con el verano puedo contar los días somnolientos. A veces se está bien aquí, con el pelo alborotado y un vaso de leche. Añoro el frío y sus historias. Los pájaros me visitan por las mañanas y desayunan conmigo. Algunos cantan para mí, otros se acurrucan en mi brazo. Hasta consiguen que se me duerma el brazo. He regado las plantas para no olvidar la primavera. La espera me hace respirar. Sigo llorando algunas noches. Esta noche me he puesto el pijama. Abrazo la almohada y escucho los latidos. Cada vez son más fuertes. Echo de menos muchas cosas, y el frío, y la chimenea encendida y yo delante de ella leyendo un libro tumbada en el suelo. Suenan las canciones francesas de un viejo vinilo. Riego un poco más las plantas, mojo bien sus hojas. Mis cicatrices también las voy regando, pero más despacio. Un poco cada día. Estoy perdida, pero no me importa. A veces se está bien, y respiro. Uno de los pájaros se mete en mi b...